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Política de cuidados

Cuidaconecta: una palanca digital para visibilizar y apoyar a jóvenes cuidadores en Chile

Palanca estudiantil elaborada en la asignatura Políticas Sectoriales y Estudio de Casos - Diploma de Honor en Políticas Públicas.

12 noviembre 2025

Descargar la palanca en PDF

Autores: Valentina Aranda, Pita Araya, Matías Castillo, Francisca Duartes, Camila Hidalgo, Martina Moreno, Jennifer Poblete

“CuidaConecta”, es una aplicación móvil gratuita pensada como un ecosistema digital de apoyo para jóvenes cuidadores en Chile, comprendidos entre 15 y 29 años. Surge como respuesta a la débil representación de este grupo en la política nacional “Chile Cuida», pero sobre todo para visibilizar y empoderar a estos jóvenes, entendiendo que enfrentan situaciones desafiantes en su rol de cuidadores. Más allá del contexto de la política pública, la problemática central radica en las experiencias y desafíos cotidianos que viven las juventudes cuidadoras, por lo que la propuesta busca reconocer y responder a esas realidades de manera directa, innovadora, de bajo costo y alto impacto.

La plataforma busca reconocer, acompañar y empoderar a quienes asumen responsabilidades de cuidado a una edad temprana, promoviendo su agencia y el ejercicio pleno de sus derechos. Facilita el acceso a redes de apoyo, información útil, orientación psicosocial y herramientas de autocuidado, entendiendo que cuidar no debe ser una carga individual, sino una labor que requiere del compromiso activo del Estado para garantizar condiciones favorables y sostenibles.

“CuidaConecta” integra funcionalidades como foros comunitarios, asesoría virtual, geolocalización de servicios públicos y espacios de contención emocional, fomentando además la creación de una comunidad autogestionada por sus integrantes, que permita la comunicación directa e informada entre los distintos actores.

Así, con un enfoque inclusivo y participativo, la aplicación se convierte en una intervención estratégica que reconoce el rol crucial de los y las jóvenes cuidadores, promoviendo su bienestar y en el ámbito de las políticas públicas.

ANTECEDENTES

El cuidado, entendido como el entramado de actividades y relaciones fundamentales para el sostenimiento de la vida y el bienestar cotidiano, constituye un pilar insustituible para la cohesión social. En este marco, las personas cuidadoras desempeñan un rol esencial, ya que dedican su tiempo a brindar asistencia permanente – en la mayoría de los casos sin recibir ningún tipo de remuneración, incentivo o recompensa – a diversos grupos que requieren apoyo constante. Entre ellos se encuentran niños, niñas y adolescentes hasta los 18 años con dependencia por curso de vida, y quienes necesitan cuidados especializados en el marco de políticas como Chile Crece Más y el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados (Ministerio de Desarrollo Social y Familia [MDSF], s. f.), principalmente aquellos con necesidades educativas especiales permanentes. También brindan cuidados a personas con discapacidad —ya sea física, mental, intelectual o sensorial, de carácter temporal o permanente— que enfrentan barreras en su entorno que restringen su participación plena en la sociedad. Asimismo, a personas mayores de 60 años, una población en rápido crecimiento en Chile, que presenta alta prevalencia de dependencia y condiciones de vulnerabilidad, requiriendo apoyos sostenidos para preservar su autonomía y calidad de vida (Albala, 2020). Para acceder a los beneficios y ser reconocidas como tales, las personas cuidadoras deben estar inscritas en el módulo de cuidados del Registro Social de Hogares (MDSF, s. f.).

En Chile, la Primera Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) de 2015 evidenció una persistente brecha de género en la distribución del trabajo no remunerado, revelando que las mujeres dedicaban casi tres veces más tiempo que los hombres a labores domésticas y de cuidado. La Segunda Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (II ENUT 2023) confirma la continuidad de estas desigualdades: las mujeres aún destinan, en promedio, 2 horas y 5 minutos diarios más que los hombres al trabajo no remunerado (INE, 2015; INE 2025). Esta realidad ha sido destacada también por organismos internacionales, que advierten que la consolidación de sistemas integrales de cuidados es clave para avanzar en compromisos globales como la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y la Agenda Regional de Género (Comisión Económica para América Latina y el Caribe [CEPAL] y Entidad de las Naciones Unidas para la Igualdad de Género y el Empoderamiento de las Mujeres [ONU-Mujeres], 2025).

El trabajo de cuidados ha sido históricamente relegado y desvalorizado, recayendo de manera desproporcionada en las mujeres dentro del ámbito privado. Este es un elemento estructural y central a partir del cual se expresan múltiples desigualdades y problemáticas, pues condiciona el acceso equitativo a oportunidades y derechos. Esta denominada “crisis de los cuidados” se ve agravada por transformaciones sociodemográficas, como el envejecimiento poblacional y el aumento de enfermedades crónicas, en un contexto donde la creciente participación de las mujeres en el mercado laboral no ha ido acompañada de una redistribución equitativa de estas responsabilidades (MDSF, s. f.).

En este escenario de desigual distribución del trabajo de cuidados, un grupo particularmente marginado de la atención social son: las y los jóvenes cuidadores. Estos jóvenes, al encontrarse en una etapa de desarrollo, enfrentan complejidades y cuentan con menos herramientas que los adultos que ejercen roles de cuidado. Así su condición juvenil agrega una dimensión particular a la atención social que requieren y a los desafíos que enfrentan en el ejercicio de estos roles. Se trata de personas entre 15 y 29 años que asumen responsabilidades significativas de cuidado no remunerado dentro de sus hogares, muchas veces en condiciones de alta sobrecarga, donde las juventudes cuidadoras han sido históricamente excluidas del diseño de políticas públicas y de los marcos normativos que regulan el cuidado, permaneciendo fuera del radar de programas como el Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados. Según el estudio “Juventudes Cuidadoras” del Instituto Nacional de la Juventud (INJUV, 2024), uno de cada cuatro jóvenes realiza labores de cuidado directo sin recibir remuneración. Esta carga recae principalmente sobre las jóvenes mujeres, quienes desde etapas tempranas de la vida se ven involucradas en tareas de cuidado, lo que incide no solo en su presente, sino también en sus trayectorias futuras.

A pesar del peso que esta realidad representa, la evaluación que hacen las juventudes respecto al rol del Estado es crítica. Un 42% califica como “regular” su gestión en materia de cuidados, mientras solo un 6% la considera positiva. Además, un 44% percibe que el Estado ha invertido “poco” en este ámbito, cifra que asciende al 64% entre las mujeres jóvenes (INJUV, 2024). Estas percepciones dan cuenta de que el cuidado sigue siendo visto como un asunto privado, relegado al ámbito doméstico, y no como una responsabilidad social compartida.

Las consecuencias de esta situación son múltiples. Por un lado, muchas juventudes cuidadoras enfrentan dificultades para sostener su inserción laboral, optando en muchos casos por trabajos informales o de subsistencia, lo que afecta directamente su autonomía económica. Por otro lado, se observan impactos en su salud mental y bienestar: más del 40% declara haber dejado de socializar con amistades o renunciado a actividades como el deporte o el ejercicio físico, en un contexto donde ya existe una alta prevalencia de sintomatología depresiva en la población joven. El estudio también revela que un 28% de quienes son madres o padres de menores de 14 años no ha logrado incorporarse al mundo laboral tras asumir responsabilidades de cuidado, y que un alto porcentaje ha debido restringir actividades de ocio (INJUV, 2024).

¿CUÁL ES LA IDEA?

Propósito y objetivo de la Palanca

Ante la necesidad de visibilizar y apoyar a las juventudes cuidadoras que enfrentan vulnerabilidad y baja visibilidad social e institucional, el propósito fundamental de la palanca es: facilitar la creación de un ecosistema digital de apoyo, autogestionado por la propia comunidad, que promueva el bienestar colectivo, la agencia y la cohesión social de sus miembros. De igual manera tiene el propósito de mejorar la salud mental y bienestar de los y las jóvenes cuidadores a través de herramientas de autocuidado, recursos psicoeducativos y espacios de contención emocional, diseñados desde una perspectiva colaborativa que valora el conocimiento situado de sus propios usuarios.

Esta propuesta se aleja de un modelo de servicio tradicional, que requeriría una gran movilización de recursos y actores estatales. En respuesta directa a la percepción crítica que tienen las y los jóvenes sobre la gestión del Estado en materia de cuidados, el objetivo no es crear una nueva y costosa estructura burocrática. Por el contrario, se busca proporcionar una herramienta tecnológica que funcione como un andamiaje para la acción comunitaria. La palanca no pretende “dar” un servicio, sino “habilitar” a la comunidad para que construya sus propias redes, comparta conocimiento y articule soluciones a sus problemas comunes. Se busca invertir de manera estratégica en una infraestructura digital que, una vez implementada, requiere una mínima intervención y movilización de actores y recursos para su operación y sostenibilidad a largo plazo.

Descripción del diseño de la Palanca: Una Infraestructura para la autogestión

“CuidaConecta” se diseña como una plataforma de bajo costo operativo cuyo principal activo es el capital social de sus usuarios/as. Cada funcionalidad está pensada para minimizar la dependencia de recursos externos y fomentar la autonomía, la colaboración y el mantenimiento por parte de sus propios integrantes. Es una palanca que se materializa en una infraestructura digital para el bien común, similar a una plaza pública virtual.

El núcleo de la plataforma son las comunidades virtuales de apoyo mediante foros y chats temáticos. La sostenibilidad y el bajo costo se logran gracias a la moderación ejercida principalmente por la propia comunidad, con una intervención menor de profesionales y un quito de soporte. Este modelo, que ha sido exitosamente utilizado en otras plataformas comunitarias como foros de salud mental y redes de apoyo vecinal, permite un funcionamiento eficiente y autogestionado, fomentando la participación y el sentido de pertenencia. El diseño incluye herramientas para que usuarios de trayectoria comunitaria positiva en la plataforma puedan asumir roles de moderadores voluntarios. Esto elimina un coste operativo significativo en personal y mediante la breve intervención profesional asegura una moderación empática y pertinente, ejercida por quienes entienden de primera fuente la realidad del cuidado. El recurso movilizado radica en el compromiso, la confianza propia de la comunidad y la cohesión social.

Dentro de los recursos de la plataforma, se encuentra:

– Una biblioteca de recursos abierta: En lugar de invertir en la creación de contenidos por parte de expertos, este módulo opera bajo una lógica colaborativa. Se lanzará inicialmente un conjunto de recursos oficiales validados, pero su principal fortaleza reside en que las y los propios usuarios podrán crear, compartir y calificar recursos, los cuales previamente serán validados por los moderadores voluntarios. Por ejemplo, una joven que logró inscribir a su familiar en el Registro Social de Hogares puede crear una guía paso a paso, un recurso de valor para sus pares. Este modelo aprovecha el conocimiento colectivo como un recurso infinito y gratuito. Además, “CuidaConecta” establece alianza con los municipios de las áreas de funcionamiento de la plataforma. El rol de este actor local es proveer y validar periódicamente la lista de servicios ya existente en su comuna. Este modelo transforma un desafío de una logística estatal de compleja coordinación interinstitucional en una colaboración local, simple y de alto impacto social.

– Una pizarra de talleres y encuentros autogestionados: Tiene como foco combatir activamente el aislamiento social que más del 40% de las y los jóvenes cuidadores ha sufrido (INJUV, 2024), siendo un recurso que permite que ellos mismos organicen sus actividades. De este modo, la plataforma solo proporciona el espacio para la convocatoria. El recurso no es un presupuesto para talleres, sino la propia iniciativa de los usuarios. Un miembro puede organizar un “Taller de resiliencia para cuidadores” online o una “Junta para jugar fútbol” en una plaza.

– Un sistema de “banco de tiempo comunitario”: Las y los usuarios pueden ofrecer una hora de su tiempo para ayudar a otro miembro (ej. hacer una compra, brindar compañía a la persona cuidada para dar un respiro). A cambio, “ganan” una hora que pueden usar cuando necesiten apoyo. Este mecanismo crea una microeconomía de cuidados que opera sin dinero y formaliza la reciprocidad, ofreciendo una solución comunitaria a la sobrecarga de las y los cuidadores. A su vez “CuidaConecta” otorga la perspectiva digital desde un lugar más dinámico permitiendo diversas interacciones sociales entre jóvenes.

En síntesis, en su versión definitiva y madura, «CuidaConecta» opera como una red nacional descentralizada de comunidades locales (nodos) que son completamente autogestionadas por sus miembros a través del Consejo Comunitario y sus «Embajadores». En esta etapa, el rol del Estado se consolida en su papel de facilitador a través de los municipios socios, quienes proveen información y apoyo puntual, mientras que el soporte técnico centralizado es mínimo y se enfoca solo en mantener la operatividad de la infraestructura digital. El modelo de implementación que se describe a continuación no es la política en sí, sino el camino estratégico y escalonado para construir, madurar y transferir esta infraestructura a la comunidad, asegurando su sostenibilidad a largo plazo. Las siguientes cinco fases detallan este proceso evolutivo.

Descripción general de la implementación

El modelo de implementación está diseñado para evitar las barreras burocráticas y presupuestarias típicas de las políticas públicas tradicionales. Se compone de cinco fases claras y consecutivas.

Fase 1: Inversión Única en Infraestructura Digital (Mes 1-6): La principal movilización de recursos se concentra al inicio y es finita: el desarrollo de la aplicación. Este costo puede ser cubierto por fondos de innovación social o una partida presupuestaria específica, evitando la creación de un programa con gastos recurrentes a largo plazo. El co-diseño con jóvenes cuidadores en esta fase asegura la pertinencia y reduce el riesgo de desarrollar una herramienta que nadie use.

Fase 2: Alianzas con Municipios Pioneros (Mes 4-7): En esta fase se establecen las alianzas clave contactando a las Oficinas de la Juventud o DIDECO de municipios para firmar un sencillo Protocolo de Colaboración. El propósito de esta alianza es triple: legitimar la iniciativa, asegurar la difusión para alcanzar una masa crítica de usuarios y obtener la data validada para el directorio de servicios. La influencia de este socio en la implementación es total y determinante, ya que, sin su colaboración, la plataforma carecería del alcance inicial y de la información local precisa, dos elementos esenciales para el éxito del proyecto y la consolidación de la comunidad en el territorio.

Fase 3: Implementación Piloto y Siembra de Nodos Comunitarios (Mes 8-15): El equipo inicial del proyecto se enfoca en acompañar a los primeros usuarios de los municipios socios, identificando líderes naturales y fomentando una cultura de autogestión. El costo aquí es de tiempo y acompañamiento, no de publicidad. El municipio socio apoya con la difusión a través de sus canales existentes. Paralelamente, se activa una estrategia digital de bajo costo en TikTok e Instagram, basada en contenido orgánico y en motivar a los propios jóvenes a compartir sus historias. Se buscarán colaboraciones con micro-influencers afines a la causa para lograr un alcance auténtico. El objetivo es consolidar una comunidad base fuerte y genuina, optimizando los recursos y preparando el terreno para la autogestión.

Fase 4: Empoderamiento y Transferencia de la Gestión (Mes 16-24): Esta es la fase crucial para la sostenibilidad y el bajo costo a largo plazo. Los «Embajadores CuidaConecta» (líderes comunitarios identificados en la fase 3) reciben formación en liderazgo y uso de las herramientas de administración de la app. La gestión diaria (moderación, dinamización de foros, etc.) es transferida formalmente a ellos. Se constituye un Consejo Comunitario virtual, con representantes de cada nodo, que se convierte en el principal órgano de administración de la plataforma. El rol del equipo inicial del proyecto pasa a ser puramente de soporte técnico.

Fase 5: Expansión Orgánica y Sostenibilidad (permanente): El crecimiento a nuevas comunas se produce a demanda. Otros municipios, al ver el éxito del modelo, pueden solicitar convertirse en «socios facilitadores». Los nodos comunitarios ya establecidos actúan como mentores para los nuevos, asegurando una expansión que preserva la cultura de autogestión. Este modelo garantiza la resiliencia de la política pública frente a ciclos políticos y recortes presupuestarios, ya que su motor es la propia comunidad organizada.

¿QUÉ ERRORES O PROBLEMAS BUSCA SOLUCIONAR?

La palanca “CuidaConecta” surge como respuesta a una serie de problemas estructurales y sociales que afectan silenciosa y profundamente a las personas cuidadoras en Chile, enfatizando especialmente en quienes suelen ser excluidos de los principales dispositivos de apoyo: las y los jóvenes cuidadores.

Uno de los principales problemas comprende el aislamiento y soledad experimentada por jóvenes al no relacionarse con pares a quienes contar sus vivencias o verse reflejados. Existe una falta de espacios de comprensión y validación, quebrando sus redes sociales y afectando su salud emocional. Por ello, la plataforma justamente se transforma en un espacio que refuerza la creación de una comunidad digital de apoyo entre jóvenes, quienes son los que mayoritariamente tienen cercanía al mundo digital – en formato y en lenguaje utilizado – lo cual permite gran adhesión al uso de la plataforma, permitiendo el reconocimiento mutuo entre pares, compartir experiencias y construir vínculos significativos desde el acompañamiento horizontal.

La dimensión anterior se complementa con la falta de información clara y accesible. Muchos jóvenes desconocen cómo ejercer su rol de cuidadores, cómo cuidarse a sí mismos o qué apoyos estatales están a su alcance. “CuidaConecta” ofrece recursos que se adaptan a sus códigos comunicacionales, entregando información centralizada y simplificada que permite el acceso a herramientas claves.

La plataforma busca que exista un reconocimiento propio e institucional de las y los jóvenes como cuidadoras y cuidadores, facilitando su acceso a beneficios. Además, se aborda el desgaste físico y emocional que genera la responsabilidad de un otro, otorgando herramientas de autocuidado, manejo del estrés y conexiones a redes de apoyo profesionales.

A su vez, responde a la problemática de desigualdades de género al disminuir la reproducción de estas y visibilizar como estas responsabilidades recaen mayoritariamente sobre mujeres jóvenes, junto con mitigar la desvinculación o abandono de sus proyectos vitales debido a la demanda que ejerce el cuidado, entregando apoyo concreto al compatibilizar sus responsabilidades con trayectorias educativas, laborales y personales que les permitan proyectarse con mayor autonomía y bienestar.

¿QUIÉNES SON LOS RESPONSABLES DE GESTIONAR LA IDEA?

El modelo de gestión de “CuidaConecta” es descentralizado y se basa en la corresponsabilidad comunitaria, minimizando la dependencia de una estructura administrativa centralizada. Se distingue la función de los actores tanto en el proceso de maduración y escalamiento de la política (su construcción y crecimiento) como en su modelo de operación regular (su funcionamiento estable en un territorio ya consolidado).

El equipo inicial del proyecto actúa mediante un rol crucial pero limitado en el tiempo. Lidera las fases 1 y 2, gestionando el costo inicial del proyecto: el desarrollo de la aplicación. Este costo puede ser cubierto por una partida presupuestaria específica o por fondos de innovación social, evitando la creación de un programa con gastos recurrentes a largo plazo. El co-diseño con jóvenes cuidadores/as en esta fase asegura la pertinencia y reduce el riesgo de desarrollar una herramienta que no se utilice. Durante la fase 3, la función de este equipo inicial es de acompañamiento y, a partir de la fase 4, se transforma en un soporte técnico pasivo, retirándose de la gestión comunitaria. Por lo tanto, su rol es exclusivamente de tipo catalizador, centrado en la fase de maduración y escalamiento, sin participar en la operación regular de la plataforma.

Siendo el pilar de la operación regular y permanente de la política, la gestión de la plataforma recae en sus propios/as miembros. Durante la Fase 4, se consolida un Consejo Comunitario Virtual, compuesto por “embajadores” de los distintos nodos locales. Este consejo se convierte en el principal órgano de administración, tomando decisiones sobre la validación de contenidos y la dirección futura de la plataforma. Su rol es permanente.

Los municipios actúan como facilitadores clave desde la fase 2 en adelante –mediante alianzas estratégicas–. Su rol de apoyo es constante tanto en la fase de escalamiento de nuevos nodos como en la operación regular de los ya establecidos. Su rol no es de gestión, sino de apoyo puntual: difundir la plataforma a través de sus canales. Validan la información de los servicios locales y pueden ofrecer espacios físicos para encuentros, con diversos fines, organizados por la comunidad.

¿QUÉ MECANISMOS DE RENDICIÓN DE CUENTAS O MEDICIONES SE PUEDEN PONER EN MARCHA?

El sistema de seguimiento, control y evaluación de “CuidaConecta” se basa en la transparencia radical y gobernanza comunitaria, donde la principal rendición de cuentas es hacia las y los jóvenes cuidadores. La supervisión no recae en una sola entidad, sino que es un proceso compartido. Quien supervisa principalmente es el Consejo Comunitario, que está integrado por jóvenes cuidadores elegidos por sus pares – por votación o convocatoria abierta – o que son representantes de organizaciones de apoyo, quienes representan a las y los usuarios y velan por sus intereses. El Equipo Técnico supervisará el funcionamiento de la infraestructura digital, y los municipios socios el impacto y la correcta implementación de la alianza en su territorio.

Durante la implementación de la palanca, el avance se monitoreará de forma continua a través de un panel de datos público y en tiempo real, accesible desde la propia aplicación. Este mecanismo responde al cómo se medirá el progreso, utilizando indicadores clave como: el número de usuarios registrados por comuna, la tasa de participación en los foros, el número de talleres autogestionados, el número de horas intercambiadas en el “banco de tiempo comunitario” y la cantidad de recursos compartidos. Este monitoreo cuantitativo se realiza de forma permanente, y es el Consejo Comunitario, con el apoyo del Equipo Técnico, quien utiliza estos instrumentos para informar a la comunidad sobre la salud y vitalidad de la red a través de informes semestrales.

Para determinar si la palanca tuvo éxito, se realizará una evaluación de resultados de manera posterior y periódica, principalmente anual. El éxito se medirá por su impacto social tangible en la vida de las y los jóvenes cuidadores. Se hará a través de una combinación de las siguientes herramientas: encuestas anuales, anónimas y voluntarias, para evaluar los cambios en la percepción de soledad, sobrecarga y bienestar. Cualitativamente, el éxito se medirá en asambleas comunitarias presenciales o virtuales anuales, donde se analizarán los testimonios e historias de cambio. Estas instancias no sólo permiten definir el éxito desde la propia voz de los usuarios, sino también visibilizar y reconocer la labor de las y los jóvenes cuidadores, así como las buenas prácticas que surgen dentro de la plataforma.

El mecanismo de rendición de cuentas se consolida en este ciclo transparente y participativo. El Consejo Comunitario rinde cuentas a la comunidad anualmente en la asamblea comunitaria presencial o en su versión virtual, presentando los resultados del monitoreo y la evaluación. A su vez, los municipios reciben un informe anual sobre el impacto en su comuna, rindiendo cuentas sobre su rol como facilitadores. Finalmente, el Equipo Técnico rinde cuentas al Consejo Comunitario sobre el estado técnico y la seguridad de la plataforma. Este modelo distribuido permite que personas de distintos territorios, incluso de comunas distantes participen e intercambien experiencias, fortaleciendo la herramienta tecnológica sin perder la relevancia que implica considerar el contexto local de los usuarios ante la vinculación con municipios socios y el alcance de los servicios locales dispuestos para los usuarios, de manera que esta herramienta pueda conservar su pertinencia y responda a las realidades concretas de sus usuarios.

Así, se combinan los beneficios de la conexión nacional con un trabajo situado, garantizando supervisión constante, evaluación pertinente y rendición de cuentas directa a quienes la palanca busca servir.

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS POTENCIALES DE LA IDEA Y CUÁLES SUS COSTES?

La idea de “CuidaConecta” presenta diversos beneficios tanto para las y los jóvenes cuidadores como para el sistema de Chile Cuida. Para las y los jóvenes cuidadores, la principal ventaja es la reducción del aislamiento social al conectarlos con pares que comparten experiencias similares, lo que fortalece el tejido comunitario y promueve una red horizontal de apoyo mutuo. Esto contribuye a mejorar su salud mental y bienestar a través de herramientas de autocuidado, recursos psicoeducativos y espacios de contención emocional diseñados desde una perspectiva colaborativa que valora el conocimiento situado de sus propios usuarios. A su vez, conlleva beneficios en el empoderamiento de sus derechos, aumentando la toma de sus decisiones de manera informada y se le reconocerá simbólicamente su rol emancipando su subjetividad. En cuanto a los beneficios para el sistema de cuidados de Chile Cuida, permite visibilizar y diagnosticar a este grupo poco reconocido, de igual manera mejora la cobertura y eficiencia en la difusión de sus beneficios y fomenta la participación de las y los jóvenes en las políticas públicas de nuestro país.

En cuanto a sus costes estimados se dividen entre una inversión inicial significativa, que incluye diseño, desarrollo de la aplicación e investigación, incluyendo procesos de co-diseño con jóvenes cuidadores en base a la retroalimentación constante en medida que se va utilizando, que permite que la plataforma crezca y se adapte continuamente a las necesidades detectadas por quienes la utilizan, en cuanto a contenido y tecnología. Este es el principal desembolso y puede ser financiado a través de fondos de innovación social, fondos concursables públicos o privados, evitando así la creación de un programa con gastos recurrentes a largo plazo. Por otro lado, están los costos operativos anuales donde se necesita soporte técnico y la consolidación del modelo de autogestión para mantenimiento, personal, generación de contenido y marketing. Para ello, se utilizó la herramienta appcost.ai con el fin de calcular un costo tentativo, estimando una inversión inicial, y un tope aproximado de mantenimiento anual de $5.000.000 CLP.

Los costos asociados a la generación de contenido, la moderación y la difusión son prácticamente nulos, ya que recaen en la propia comunidad y en las alianzas estratégicas, siendo este el pilar de la sostenibilidad del modelo.

Entre los principales riesgos se encuentra la baja participación inicial, que podría limitar la consolidación de una comunidad activa y comprometida. Este riesgo se aborda mediante procesos de co-diseño desde el inicio y campañas de difusión auténticas impulsadas por las juventudes mismas, mediante plataformas existentes como Instagram, TikTok, entre otras. Para promover su participación, se crearán mecanismos de reconocimiento público, por ejemplo, designando “Embajadores CuidaConecta”. También, la posibilidad de difundir sus testimonios en canales oficiales y de acceder a formación en habilidades digitales y comunicación, otorgando en la práctica beneficios personales y comunitarios. Otro desafío relevante es garantizar la sostenibilidad del soporte técnico mínimo requerido para mantener la operatividad de la plataforma, dado que, aunque el costo es bajo, su continuidad es esencial. Por último, la brecha digital, especialmente en zonas rurales o con limitada conectividad, lo que implica la necesidad de complementar la intervención digital con apoyo presencial a través de alianzas comunitarias o municipales.

¿LA IDEA AUMENTARÁ LA INCLUSIÓN ECONÓMICA Y/O MEJORARÁ LA AUTONOMÍA? SI ES ASÍ ¿CÓMO?

La palanca propuesta potencia tanto la autonomía como la inclusión económica de los jóvenes cuidadores/as.

Frente a un diagnóstico donde más del 40% de las juventudes cuidadoras declara haber dejado de socializar con amistades (INJUV, 2024), la promoción de la autonomía se vuelve un pilar crítico. La autonomía se fortalece en diversos planos de la palanca. En primer lugar, la autonomía emocional y psicológica se ve beneficiada mediante herramientas de autocuidado y manejo del estrés, como también mediante una red de apoyo entre pares. Pues así, se permite disminuir la sobrecarga y el desgaste emocional que conlleva la labor de cuidado, permitiendo que las y los jóvenes puedan tomar decisiones con mayor claridad y proyectar su futuro de manera más sólida. En segundo lugar, se promueve la autonomía en la toma de decisiones al ofrecer acceso a información clara y comprensible sobre sus derechos y servicios disponibles. Este conocimiento empodera a las y los cuidadores para gestionar de mejor manera su rol y su tiempo para poder compatibilizar sus responsabilidades con sus objetivos personales y profesionales. Finalmente, la autonomía social se fortalece. Al romper el aislamiento a través de comunidades virtuales, las y los jóvenes pueden reconstruir y ampliar sus redes de apoyo, recuperando espacios de interacción y pertenencia, que son fundamentales para su desarrollo.

En cuanto a la inclusión económica, “CuidaConecta” contribuye a reducir las barreras estructurales que el rol de cuidado impone sobre el desarrollo del capital humano. Uno de los principales aportes es la prevención de la deserción educativa, ya que debido a que el cuidado intensivo es un factor de riesgo para el abandono escolar, el acompañamiento psicosocial y las herramientas de gestión del tiempo ofrecidas en la plataforma pueden facilitar la permanencia en el sistema educativo, siendo este un elemento clave para una futura inserción laboral de calidad. Este aporte es crucial para mitigar el alto costo de oportunidad que asumen los jóvenes, quienes a menudo deben optar por trabajos informales o de subsistencia, afectando directamente su autonomía económica presente y futura. Se promueve el desarrollo de capital humano a través de certificaciones en habilidades blandas y competencias digitales. De este modo, se mejora la proyección de oportunidades a largo plazo, pues al resguardar su salud mental y sus trayectorias educativas, “CuidaConecta” actúa de manera preventiva evitando que los cuidados en la juventud se conviertan en un obstáculo que condicione la autonomía económica y que condene a la precariedad en la adultez. En definitiva, la plataforma se justifica como una inversión estratégica que aborda directamente los altos costos personales y económicos del cuidado no remunerado, transformando una trayectoria de potencial exclusión en una de empoderamiento y oportunidades.